En este año de gracia de 2019 se cumplen cuarenta desde la fundación de la Asociación de Funcionarios Internacionales Españoles. La Asamblea Constituyente tuvo lugar en Ginebra el 1° de marzo de 1979. Ese mismo día se celebraban en España las primeras elecciones generales de la democracia (las ganó la UCD de Adolfo Suárez), con las que se culminaba el proceso de lo que después se ha venido llamando la transición.

Esa coincidencia en la fecha fue fruto del azar, naturalmente, pero no fue puro azar que la AFIE naciera por aquel entonces, porque fue en ese período — algo confuso y convulso, de transición y transacción, de consenso y progreso— cuando se reunieron por primera vez las condiciones objetivas necesarias para que los funcionarios internacionales españoles, de cualquier tendencia u opinión, pudieran crear en común una asociación única que los integrase a todos.

Tal vez convenga recordar aquí, aun a riesgo de repetir conceptos recogidos en los textos fundacionales, que la AFIE se creó con la finalidad de dar expresión colectiva a los intereses y aspiraciones de una categoría de ciudadanos españoles que, por sus especiales circunstancias profesionales, carecían de una representación corporativa y de un reconocimiento legislativo en el ordenamiento jurídico nacional. No existía entonces, en efecto, norma alguna de ningún rango que contemplase la relación de los funcionarios internacionales españoles con su país y, a fortiori, menos aún existía un órgano de la Administración del Estado sobre el que recayera la responsabilidad de ocuparse de tales funcionarios.

Crear esa representación corporativa, poner a los funcionarios internacionales españoles en el mapa jurídico nacional, abrir una ventanilla a la que poder dirigirse en España, tener unos interlocutores en la Administración nacional: esos fueron los objetivos declarados y, en gran medida, alcanzados. Eran, por supuesto,  objetivos inmediatos de la Asociación, instrumentales, pues el objetivo último no podía ser otro que la defensa de los intereses de sus asociados.

Así, en prosecución de ese objetivo, la AFIE consiguió que la Seguridad Social diseñara el Convenio especial para los funcionarios internacionales, de sumo interés, entonces como ahora, para muchos de sus miembro; que se reconociera la situación de excedencia por servicios especiales para los funcionarios públicos españoles mientras estuviesen al servicio de OO.II; que se creara en el MAEC la Unidad de Funcionarios Internacionales, encargada de, entre otras tareas, la relación con este colectivo y la publicación semanal de la muy apreciada lista de las vacantes disponibles en todas las OO.II. de las que España es miembro; o que se promulgara el Real Decreto 812, de 1993, en el que se establecen condiciones especiales y más favorables para el acceso de los funcionarios internacionales a la función pública nacional (no son esas condiciones todo lo favorables que la Asociación hubiera deseado, pero supusieron un primer reconocimiento en materia de equivalencias y posibles convalidaciones).

Por otra parte, además de esas actuaciones ante la Administración del Estado, la AFIE desarrolla durante todo el año innumerables actividades a nivel local, en Ginebra y en otros lugares de destino. Son las actividades que constituyen el día a día y, a veces, la cara visible de la Asociación: información sobre oportunidades de trabajo y otros temas de interés para los miembros, contactos dentro y fuera de las OO.II., facilitación del acceso a las autoridades españolas, ayuda mutua, organización de eventos sociales o culturales,  etc.

Mención aparte merece la información sobre la fiscalidad de las pensiones de los funcionarios internacionales jubilados residentes en España, tan solicitada durante ciertas épocas del año. Gracias a la información, la coordinación y el asesoramiento jurídico que la AFIE ha venido proporcionando desde sus comienzos –secundada estos últimos años por AFIJUB-, existe hoy una sólida jurisprudencia favorable a los intereses de ese importante grupo de funcionarios.

A sus 40 años, la AFIE sigue siendo un instrumento insustituible para los funcionarios internacionales españoles. Los objetivos que se enuncian en sus Estatutos son tan válidos hoy como en el momento fundacional. La AFIE es el único nexo estructurado entre funcionarios de distintas organizaciones y de distintos lugares de destino. Es el único cauce formal para hacer llegar a las autoridades españolas las necesidades, aspiraciones y expectativa de un colectivo que sin ella estaría completamente desvinculado de su país a nivel institucional. Es la única ventanilla oficial de acceso a las administraciones nacionales. Es, en suma, una especie de colegio profesional o representación orgánica de los españoles que integran la función pública internacional.

A fin de celebrar los 40 años de la Asociación y el camino recorrido en esas cuatro décadas, jalonado por un considerable número de logros —pequeños unos, no tan pequeños otros—, la Junta Directiva prepara un programa de actos para los días 17 y 18 de mayo (el programa completo se distribuirá en breve). La invitada de honor será este año la escritora española María Dueñas, cuya intervención está prevista para la tarde del día 17 de mayo. Todos los miembros y amigos de la Asociación están cordialmente invitados a participar en dichos actos.

¡Feliz 40 aniversario a la AFIE!